jueves, 5 de octubre de 2017

Intercambio de mensajes entre los escritores Frédérick Lavoie y Eliades Acosta Matos

El escritor canadiense Frédérick Lavoie estuvo en la pasada Feria del Libro de La Habana. Allí anunció la preparación de un libro sobre Cuba que ya tiene título: Antes del después: viaje a Cuba con George Orwell. Su rutina de trabajo consiste en visitar países que el Gobierno estadounidense quiere derrocar o que ya ha logrado derrocar, para escribir largos reportajes que respalden esa pretensión. Intercambia correos con algunos escritores cubanos, pero a menudo encuentra respuestas inesperadas. He recibido este intercambio de mensajes y me parece útil su difusión. Se respeta la peculiar ortografía del señor Lavoie.

El miércoles, 4 de octubre de 2017 7:55:55 a. m.
Estimado señor Acosta,

Gracias por su respuesta rapida en el Twitter. Al inicio, debo decir que yo no escribo muy bien en español, pero entiendo todo. Disculpame para los errores.
Como dije en su mensaje, yo soy un escritor canadiense ahora escribiendo un libro sobre la Cuba de hoy.
Me intereso particularmente la istoria de la publicacion, de la recepcion y de la disponibilidad del libro 1984 de George Orwell en Cuba entre 1961 y hoy.
Como sabe probablemente, el proximo año, la editorial Art y Literatura ha publicado una nueva edicion del libro con una nueva traduccion cubana.
En el enero de 1961, una otra editorial que se llamaba Librerías Unidas y que existe solo de 1959 y 1961, tambien publicaba 1984 (y tambien Rebelion en la Granja). Tres meses despues, en abril de 1961, el gobierno cubano cerró la editorial. Su dueño, Adolfo Cacheiro, que tambien fue el dueño de la librería El Gato de papel en la calle Obispo, fue arrestado el día de la invasion de playa Giron, porque ayudaba a los contrarevolucionarios. Se fue del país en mayo del mismo año.
En esto tiempo, como lo sabe seguramente, la director de la Biblioteca Nacional fue Maria Teresa Freyre de Andrade. Su sobrina, Margarita Cano, que trabajaba con su tia entre 1959 y 1962, me dijó que a un momento en la Biblioteca fue implementado una sistema de permissiones especiales para consultar algunos libros. Desde este momento, los libros como los de Orwell, de Koestler y de otros autores fuen disponibles solo con una permission especial. Margarita ne se recuerda cuando exactamente fue implementada esta sistema, pero parece que fue un poco antes o despues del discurso Los Palabres a los intelectuales de Fidel Castro pronunciado en la misma biblioteca. ¿Sabe usted alguno sobre la istoria de esta sistema de permissiones especiales? Y tambien, sobre la istoria precisamente de los permissiones especiales para consultar 1984? ¿Quien podria consultar este libro cuando usted estaba el director de la biblioteca? Lo que yo sé por seguro es que en febrero y en setiembre del proximo año, cuando fue a la Biblioteca Nacional, no tenía problema para consultar 1984 o otros libros publicados por Librerias Unidas, excepto uno: cuando pedi el libro El Cero y el Infinito, de Arthur Koestler, me dijo que solo los « investigadores » pueden consultarlo. No podia con mi carné de «profesional». ¿Sabe porque especificamente la consultacion de ese titulo requiere un status especial?
Si usted tiene cualquier informacion sobre lo que me intereso – Librerias Unidas, el functionamento de la Biblioteca Nacional, 1984 y otros – por favor, transmitalo. Estaré muy agradecido.
Una vez más, disculpa por la pobreza de mi español y gracias por su ayuda.

Frédérick Lavoie

miércoles, 4 de octubre de 2017 1:10:15 p. m.
Estimado Sr. Lavoie

He recibido su mensaje y paso a responderle:

1)  He leído sus opiniones y puntos de vista sobre Cuba, la Revolución y su política cultural, a raíz de su participación en la Feria del Libro de La Habana, y me permito decirle, con absoluta honestidad, que me ubico en una posición diametralmente opuesta a la suya. Reconozco su derecho a defender sus criterios, como mismo me reconozco el derecho a ejercer los míos.

2) Puedo intuir que sus investigaciones intentan fundamentar sus criterios, y en este sentido, como nos hallamos en posiciones encontradas, los míos lo dejarán insatisfechos. Créame que lo siento, pero siendo usted, como afirma, un convencido defensor de libertades y derechos, espero que en su libro refleje los que le enviaré, con el mismo respeto y fidelidad conque los formule.

3) No me deja claro quién o quiénes patrocinan su investigación, que siempre son costosas, ni qué destino pretende dar al texto acabado. Me gustaría algún comentario al respecto.

4) Como usted bien conoce, fui director de la Biblioteca Nacional desde 1997 al 2007, por lo que solo puedo opinar o dar información sobre el mismo. De los períodos anterior y posterior a este, deberá dirigirse a otras personas.

5) La obra de Orwell, Koestler, Stephen Spender, y otros autores "antitotalitarios", según el eufemismo utilizado y popularizado por la comunidad de inteligencia norteamericana y occidental, fueron puntas de lanza en la guerra cultural contra el socialismo y las revoluciones, en el marco de la Guerra Fría. Muchas otras corrieron igual suerte, pero en el caso de estos tres autores concretos, ellos no solo se brindaron sino que participaron jubilosamente en esta confrontación, a sabiendas de qué intereses representaban y a qué precio. El primero no fue solo un apóstol de libertades y un antiestalinista convencido (yo lo soy), sino también un delator de sus compañeros a los que tachó de comunistas, entre ellos Chaplin. Usted debe conocer las listas y los comentarios que adicionó a las mismas, destinadas a los servicios de inteligencia británicos, lo cual lo convierte en la negación de lo que decía defender. Creo que coincidamos en que las ideas se deben defender con ideas, y a la luz del sol, y no mediante arteras delaciones. En el caso de Koestler y Spender, sus nexos con la CIA alrededor de la convocatoria al Congreso por la Libertad de Europa, son de sobra conocidos. No había en ellos ingenuidad alguna y si la defensa, por medios muy discutibles y nada intelectuales, de las posturas de los Estados Unidos (quien pagaba) contra el socialismo y las revoluciones. Puedo respetarlos por sus obras, en lo propiamente literario, como me ocurre con Vargas Llosas, y rechazarlos por su acciones. Es lo que hago. Desde este punto de vista, no reverencio, como al Santo Grial, ninguna de las obras que legaron, y francamente, no creo que hubiesen disfrutado de tanta propaganda y publicidad de haber militado en el otro lado, o ser simplemente, creadores literarios y no guerreros culturales.

6) En mi período como director de la Biblioteca Nacional, fiel a las concepciones que siempre he sustentado y sustento, intenté dar las mayores facilidades para el acceso de 1984 de Orwell, como a otras obras y autores que no circulaban en Cuba, incluyendo el fomento de la colección de cubanos en el exterior. No me asustan ni los libros, ni los escritores, ni las ideas. Creo en el debate y en el pensamiento critico. En los textos de la época que le remitiré, escritos míos y entrevistas diversas, podrá apreciar las dificultades prácticas que enfrentamos en ello, y también las soluciones halladas, entre ellas, la creación a escala nacional de los "Clubes Minerva", donde se podía  encontrar esta obra de Orwell, la cual podía ser tomada en préstamo. mucho antes de que tuviese una edición cubana.

7) Todas las bibliotecas del mundo, absolutamente todas, e incluyo la de la Universidad del Sur de la Florida con cuya directora tuve ocasión de conversar varias veces, tiene políticas restrictivas de acceso a ciertos segmentos de sus colecciones, por razones diversas, que podamos compartir o no, pero existen. Por ejemplo, los libros editados en Cuba, debían ser protegidos en un recinto cerrado en Miami, porque eran suceptibles de ser robados o destruidos. Organizaciones como American Libraries Asociation e IFLA, tienen comités especiales para conocer denuncias por censura de libros, y créame, se asombraría de que cuentos infantiles como "La Caperucita Roja" estén prohibidos en ciertas bibliotecas de la "tierra de los libres", como reza el himno norteamericano. Le asombra que Cuba, país asediado, atacado y en la mira permanente de la potencia más poderosa de la tierra, que ha usado contra ella desde armas biológicas hasta la guerra cultural, haya instaurado , en los momentos más álgidos de la confrontación, ciertas restricciones en la circulación de productos culturales, que siempre son ideológicos? Exactamente lo mismo explica, con añadido grado de salvajismo incivil e ignorancia, que en Miami se hayan destruido discos de música cubana, obras de arte plástica y libros de autores revolucionarios.

8) Fue bajo mi dirección que la Biblioteca Nacional implantó el sistema de categorización de usuarios, como lo tienen todas las bibliotecas nacionales del mundo, y muchas otras, con muchas más restricciones en los accesos a ciertas colecciones, que la nuestra. Lejos de las campañas de infundios de los patrocinadores del bluff que fueron las llamadas "bibliotecas independientes" (ver entrevistas al respecto), ese sistema permitió atender y ampliar el acceso a las demandas más especializadas de acceso. Aprecio que usted puede dar fe de ello.

9) Le estoy remitiendo por WeTransfer varias entrevistas , artículos y ensayos que pueden ilustrar mejor la época de la cual hablamos y mi posición al respecto, que sigue siendo la misma. Hay mucho de campaña gastada en todos estos temas. Hay mucho de guerra cultural trasnochada y cansona. Mucho de manipulación e hipocresía. Puedo ponerle muchos ejemplos de la cultura mundial actual que demuestran que las guerras culturales continúan, muchos años después de desaparecer la URSS y el campo socialista . A esas manipulaciones hoy s ele llaman posverdad y datos alternativos de la realidad, contranarrativa, o dominio del espectro total: es lo mismo, promovido por los de siempre.

Espero le sean de provecho estas ideas al vuelo, saludos cordiales y éxito en su labor:

Eliades Acosta Matos

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martes, 3 de octubre de 2017

Declaración del MINREX en respuesta a las acciones del señor Trump

El 29 de septiembre de 2017, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Rex Tillerson, anunció la decisión de reducir significativamente el personal diplomático de su Embajada en La Habana y retirar a todos los familiares, con el argumento de que se han producido “ataques” contra funcionarios del gobierno estadounidense en Cuba, que les han causado afectaciones a su salud.
El 3 de octubre de 2017, una vez más, el gobierno estadounidense, en una acción injustificada, decidió que 15 funcionarios de la Embajada de Cuba en Washington abandonen el territorio de los Estados Unidos, sobre la base de que han reducido su personal diplomático en La Habana y que el gobierno cubano no habría dado los pasos necesarios para prevenir “ataques” contra estos.
El Ministerio de Relaciones Exteriores protesta enérgicamente y denuncia esta decisión infundada e inaceptable, así como el pretexto utilizado para justificarla, al afirmarse que el gobierno de Cuba no adoptó todas las medidas adecuadas para prevenir los alegados incidentes.
En la reunión sostenida, a propuesta de la parte cubana, con el secretario de Estado, Rex Tillerson, el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, le advirtió de no tomar decisiones apresuradas sin sustento en evidencias, lo instó a no politizar un asunto de esta naturaleza y le reiteró la solicitud de cooperación efectiva de las autoridades estadounidenses para esclarecer los hechos y concluir la investigación.
Es la segunda ocasión, después que el 23 de mayo de 2017 el Departamento de Estado ordenara que dos diplomáticos cubanos en Washington abandonaran el país, en que el Gobierno de los Estados Unidos responde de manera precipitada, inapropiada e irreflexiva, sin evidencias sobre la ocurrencia de los hechos invocados, en los que Cuba no tiene responsabilidad alguna, y sin que haya concluido la investigación que está en curso.
Tal como fuera trasladado por el Canciller cubano al secretario de Estado Tillerson, el 26 de septiembre de 2017, Cuba, que ha sido víctima en el pasado de atentados contra miembros de su personal diplomático, asesinados, desaparecidos, secuestrados o agredidos en el ejercicio de sus funciones, cumple con toda seriedad y rigor sus obligaciones con la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, en lo que se refiere a la protección de la integridad de los agentes diplomáticos acreditados en el país, en lo cual puede mostrar un historial impecable.
Como informó el Ministerio el pasado 9 de agosto, desde que la Embajada y el Departamento de Estado de los Estados Unidos informaran, el 17 de febrero de 2017, la presunta ocurrencia de incidentes contra algunos funcionarios de esa sede diplomática y sus familiares desde noviembre de 2016, alegando que les causaron daños y otras afecciones, las autoridades cubanas han actuado con suma seriedad, profesionalismo e inmediatez para esclarecer esta situación e iniciaron una investigación exhaustiva y prioritaria por indicación del más alto nivel del Gobierno. Se reforzaron las medidas de protección de los diplomáticos estadounidenses, sus familiares y sus residencias, se habilitaron nuevos canales de comunicación expedita de la Embajada con el Departamento de Seguridad Diplomática y se creó un comité de expertos para el análisis integral de los hechos, integrado por autoridades policiales, médicos y científicos.
Ante la tardía, fraccionada e insuficiente información suministrada por los estadounidenses, las autoridades cubanas solicitaron a la Embajada de los Estados Unidos precisiones e informaciones adicionales que permitieran realizar una investigación seria y profunda.
La Embajada de los Estados Unidos solo entregó algunos datos de interés sobre los supuestos incidentes, después de que el 21 de febrero, el Presidente Raúl Castro Ruz reiterara personalmente al Encargado de Negocios a.i. de esa Misión diplomática la importancia de compartir más información y cooperar entre las autoridades competentes de ambos países. No obstante, los datos suministrados con posterioridad continuaron careciendo de descripciones o detalles que facilitaran la caracterización de los hechos o la identificación de posibles autores, en caso de haberlos.
En las semanas posteriores, ante nuevos reportes sobre alegados incidentes y la escasa información aportada, las autoridades cubanas reiteraron la necesidad de una cooperación efectiva, ampliaron las solicitudes informativas a las autoridades estadounidenses e insistieron en ser notificadas en tiempo real sobre la ocurrencia de nuevos incidentes para poder actuar de forma oportuna.
En adición a lo anterior, en aras de contribuir al proceso investigativo y legal que se radicó en virtud de la Ley de Procedimiento Penal cubana, se trasladaron a las autoridades de los Estados Unidos requerimientos informativos como parte del expediente de investigación.
Las informaciones entregadas por la parte estadounidense han llevado al comité de expertos cubanos a concluir que estas son insuficientes y que el principal obstáculo para el esclarecimiento de los incidentes ha sido la falta de acceso directo a los afectados y a los médicos que los examinaron, la entrega tardía de evidencias y su carencia de valor, la ausencia de una información primaria fiable y contrastable, y la imposibilidad de realizar intercambios con expertos de los Estados Unidos con conocimiento sobre hechos de esta naturaleza y de la tecnología que pueda haberse empleado, a pesar de haberlo planteado reiteradamente como una necesidad para avanzar en la investigación.
Solo tras repetidas solicitudes al Gobierno de los Estados Unidos, representantes de agencias especializadas de ese país viajaron finalmente a La Habana el pasado mes de junio, se reunieron con sus contrapartes cubanas y expresaron la intención de cooperar de forma más sustantiva en la investigación de los supuestos incidentes. Volvieron a visitar Cuba en agosto y septiembre, permitiéndoseles trabajar en el terreno por primera vez en más de 50 años, para lo cual se les dieron todas las facilidades, incluyendo la posibilidad de importar equipamiento, como muestra de buena voluntad y del gran interés del gobierno cubano en concluir la investigación.
Las autoridades cubanas valoran positivamente las tres visitas realizadas por las agencias especializadas estadounidenses, las cuales han reconocido el alto nivel profesional de la investigación emprendida por Cuba, con un elevado componente técnico y científico, y que como resultado preliminar ha arrojado que hasta el momento, de acuerdo con la información disponible y los datos proporcionados por los Estados Unidos, no existen evidencias de la ocurrencia de los alegados incidentes, ni de las causas y el origen de las afecciones de salud notificadas por los diplomáticos estadounidenses y sus familiares. Tampoco se han identificado posibles autores ni personas con motivaciones, intenciones o medios para ejecutar este tipo de acciones, ni se ha establecido la presencia de personas o medios sospechosos en los lugares donde se han reportado los hechos ni en sus alrededores. Las autoridades cubanas no están familiarizadas con equipos ni tecnologías que puedan ser utilizadas para este propósito, ni cuentan con información que indique su presencia en el país.
Al rechazar categóricamente cualquier responsabilidad del gobierno cubano en los alegados hechos, el Ministerio de Relaciones Exteriores reafirma una vez más que Cuba jamás ha perpetrado ni perpetrará ataques de ninguna naturaleza contra funcionarios diplomáticos ni sus familiares, sin excepción. Tampoco ha permitido ni permitirá que su territorio sea utilizado por terceros con este propósito.
El Ministerio enfatiza que la medida anunciada por el Gobierno de los Estados Unidos, de reducir el personal diplomático cubano en Washington sin que haya resultados investigativos concluyentes ni pruebas de los incidentes que estarían afectando a sus funcionarios en Cuba, tiene un carácter eminentemente político.
El Ministerio insta a las autoridades competentes del Gobierno de los Estados Unidos a no continuar politizando este asunto, lo cual puede provocar una escalada indeseada, así como enrarecer y hacer retroceder más las relaciones bilaterales, ya afectadas por el anuncio de una nueva política realizado en junio pasado por el presidente Donald Trump.
El Ministerio reitera la disposición de Cuba a continuar propiciando una cooperación seria y objetiva entre las autoridades de ambos países, con el objetivo de lograr el esclarecimiento de estos hechos y concluir la investigación, para lo cual será esencial la colaboración más eficiente de las agencias competentes de los Estados Unidos.
La Habana, 3 de octubre de 2017
(Cubaminrex)

lunes, 2 de octubre de 2017

Consideraciones en torno a la batalla mediática en América Latina

Atilio A. Boron
En las ciudades de La Paz y Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, los días 27 y 28 de Septiembre del corriente año tuvo lugar un seminario internacional para discutir el tema objeto de la presente nota. El evento reunió a un conjunto de analistas bolivianos e internacionales y también a dirigentes y militantes de los movimientos sociales de ese país para analizar una de las armas más virulentas de la contraofensiva lanzada por el imperio: la batalla mediática. Contó con la presencia de intelectuales bolivianos como Emilio Rodas, Hugo Moldiz y Katu Arkonada, y Gisela López, Ministra de Comunicación del Estado Plurinacional de Bolivia, en representación del gobierno boliviano. A estos se sumaron Randy Alonso Falcón (Cubadebate), Luis Hernández Navarro (La Jornada, México y TeleSUR), Érika Ortega Sanoja (corresponsal de RT en Venezuela), Otavio Antunes (Fundación Perseu Abramo de Brasil), Carlos Antonio Lozada (prensa FARC, Colombia), Juan Manuel Karg (Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad), Luis Bruschtein (Página/12), y el autor de esta nota.
Imposible reseñar la variedad de asuntos tratados a lo largo de dos días de intensos debates, estimulados además por sendas reuniones con el presidente Evo Morales y el vicepresidente Álvaro García Linera. No obstante, a la hora de señalar las principales conclusiones de este evento hubo un amplio consenso acerca de los graves riesgos que la intensificación de la contraofensiva imperialista -con su tropa de asalto mediática a la cabeza- entraña para la viabilidad misma de la democracia y la autodeterminación nacional en América Latina y el Caribe. El objetivo del desenfreno de Washington es inocultable: “restaurar las condiciones vigentes en esta región en vísperas del triunfo de la Revolución Cubana” como reza el documento final firmado por los participantes del encuentro.1
Instrumentos de esta iniciativa son las continuas presiones desestabilizadoras –a veces francamente destituyentes- que el gobierno de Estados Unidos ha venido ejerciendo en estos años con alevosía y perversidad en comunión con sus clientes locales. Blanco preferido de la agresión ha sido la Venezuela bolivariana, pero esta política también se ha aplicado, de modo apenas más disimulado, sobre todos los gobiernos progresistas del continente sin excepción. El reciente endurecimiento del bloqueo a Cuba impulsado por Donald Trump reitera la vigencia de esta pertinaz ofensiva contra la isla rebelde. Otras herramientas de esta estrategia son los mal llamados “golpes blandos” en donde una pandilla de jueces, legisladores y medios de comunicación derrocan “legalmente” y sin apelar a la intervención de las fuerzas armadas a gobiernos desafectos: Honduras en 2009, Paraguay en 2012 y Brasil en 2016 son otros tantos hitos de esta siniestra política, aparte de las tentativas fracasadas en Bolivia en 2008 y Ecuador en 2010. El asalto al poder de la derecha en Brasil en 2016 fue ejecutado por una cuadrilla de corruptos y mafiosos orquestados casualmente por la embajadora estadounidense Liliana Ayalde, la misma que dirigió el “golpe express” en contra de Fernando Lugo en Paraguay en 2012 (resuelto en menos de 24 horas) y que hoy se desempeña como jefa civil del Comando Sur. La involución democrática que padece la Argentina actual bajo el gobierno de Mauricio Macri y la intensificación de la presencia militar estadounidense en el área son otras tantas dimensiones de la guerra de reconquista lanzada por Washington con la ilusión de cerrar el desafiante paréntesis abierto con el triunfo de la Revolución Cubana el 1º de Enero de 1959.
El detenido examen de las distintas experiencias nacionales realizado en el seminario reveló que en fechas recientes la manipulación mediática y la absoluta irresponsabilidad de los medios de comunicación hegemónicos alcanzaron niveles sin precedentes en la región. De hecho, los grandes oligopolios multimedios que pululan en Nuestra América culminaron su inmoral tránsito desde el periodismo a la propaganda, abandonando la misión de ofrecer información verídica y objetiva para asumir, en cambio, el rol de agentes organizativos de los “partidos del orden”. Por lo tanto es inexacto referirse a ellos como “órganos periodísticos” porque han sufrido una mutación genética que los ha convertido en vergonzantes oficinas de propaganda de la derecha vernácula y sus amos estadounidenses. Conscientes de la verdadera estafa que esto implica para la opinión pública insisten en autodenominarse como “periodismo independiente”, aunque hacen cualquier cosa menos actuar como periodistas y honrar el derecho a la información. En su abominable involución su tarea ahora es atrofiar y adormecer la conciencia de la ciudadanía, idiotizarla con burdos programas de “entretenimiento” o transmisiones deportivas y descargar sobre el público un torrente de noticias maliciosamente tergiversadas y eternamente descontextualizadas y que se presentan como si fueran la obra de un “periodismo independiente, serio, objetivo, respetable”. Sin embargo lo que hacen estos medios es difundir una propaganda destinada a mantener a la población en la pasividad, sometida y obediente a los mandatos de sus dominadores y ahondar su despolitización para que la política termine siendo un monopolio de las clases dominantes.
Sin embargo, la degradación intelectual y moral de las masas es sólo una parte de la misión de estos grandes medios pseudoperiodísticos. Ante la debilidad de las fuerzas políticas de la derecha estos asumen las funciones propias de un partido del orden, tal como Antonio Gramsci lo advirtiera en sus clásicos estudios sobre el Risorgimento italiano. Y en línea con esa nueva función política fijan los lineamientos fundamentales que la derecha deberá llevar a la práctica en materia de política y economía doméstica así como el alineamiento internacional (es decir, sometimiento total a los dictados de Washington) que las fuerzas restauradoras deberán seguir para erradicar la plaga izquierdista, progresista o populista según los casos que se ha apoderado de América Latina y el Caribe. Su tarea incluye también la elaboración de la agenda concreta de trabajo de las organizaciones políticas de la derecha regional; el entrenamiento de sus cuadros y militantes; la fabricación y promoción publicitaria de sus candidatos y, por último, a través de sus imponentes aparatos comunicacionales, la manipulación de la opinión pública para que aquellos prevalezcan en las elecciones.
En este escandaloso escenario, líderes y gobiernos populares son víctimas de permanentes campañas de calumnias y difamaciones tendientes a satanizar a sus principales dirigentes, agigantar los problemas que enfrentan en sus países a la vez que ocultar cuidadosamente la tragedia que aflige a otros. Así, las mortales amenazas a la libertad de expresión se encuentran en Venezuela, no en México, en donde once periodistas fueron asesinados en lo que va del año y más de un centenar desde principios de siglo. Para esas agencias de propaganda Nicolás Maduro es sin duda alguna un contumaz dictador, y Michel Temer, el mafioso que usurpó la presidencia de Brasil, un prudente estadista. Las víctimas fatales de las “guarimbas venezolanas” de este año son una prueba escandalosa del despotismo del “régimen”, y fueron noticia en primera plana, día a día durante más de cuatro meses; pero los 120.000 que murieron en México en la fútil “guerra contra el narcotráfico” fueron invisibilizados al igual que los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Del mismo modo, esa prensa que no ahorra adjetivos para descalificar a los gobiernos progresistas nada dice sobre los más de veinte líderes de las FARC-EP asesinados en los últimos meses en el marco del actual “proceso de paz” de Colombia, para ni hablar de los casi doscientos militantes de base asesinados en el último año y medio y los siete millones de desplazados por el paramilitarismo y el narcotráfico. En la Argentina los medios hegemónicos apelan a miles de argucias y falsedades para ocultar que un joven ciudadano, Santiago Maldonado, fue aprehendido por la Gendarmería y desde entonces está desaparecido; o que hay una parlamentaria del Mercosur y líder de un importante movimiento social, Milagro Sala, que hace casi dos años está en prisión sin haber sido condenada por ningún delito. Casos como estos que hemos reseñado se multiplican a lo largo y a lo ancho de toda la geografía latinoamericana y caribeña pero estos trágicos  acontecimientos no llegan a ser noticias porque la misión de los grandes medios es precisamente impedir que esto se sepa, o si tal cosa es imposible hacer todo lo posible para minimizar su visibilidad o inventar alguna que otra noticia espectacular que distraiga la atención de la ciudadanía y se olvide del otro tema. ¡Imagínense cual habría sido la reacción de esos medios de propaganda si el gobierno de Nicolás Maduro hubiera enviado a la Guardia Nacional Bolivariana a secuestrar las urnas del ilegal referendo convocado por la MUD el pasado 16 de Julio y hubiera maltratado y golpeado a casi un millar de votantes como este domingo 1º de Octubre lo hizo el gobierno de Mariano Rajoy durante la realización del referendo en Catalunya! La noticia habría sido primera plana mundial durante días y días, y los escribas de la derecha habrían literalmente incendiado el continente con las denuncias en contra de tan brutal atropello a lo que ellos mismos conciben como la esencia de la democracia. No ocurrirá lo mismo con las tropelías perpetradas por el gobierno de Rajoy; nadie dirá, como lo hacen con incurable estulticia de Maduro, que “Rajoy es un dictador.” Esas agencias de propaganda del imperio y la derecha protegen a sus mandaderos, hicieran lo que hicieren.
En suma, la historia corrigió a Karl Marx y ahora los medios –no de comunicación sino de “in-comunicación” y desinformación, o al decir de Noam Chomsky, medios de “confusión de masas”– han reemplazado a la religión para convertirse en “el opio de los pueblos”. Esta involutiva mutación fue precozmente reconocida por Gilbert K. Chesterton en 1917 al decir que los medios “son por su misma naturaleza, los juguetes de unos pocos hombres ricos. El capitalista y el editor son los nuevos tiranos que se han apoderado del mundo. Ya no hace falta que nadie se oponga a la censura de la prensa. No necesitamos una censura para la prensa. La prensa misma es la censura. Los periódicos comenzaron a existir para decir la verdad y hoy existen para impedir que la verdad se diga.” Sus palabras son una vibrante radiografía de la situación de la escena mediática en el mundo de hoy. Sin quitar o poner una coma retratan la situación de los medios en Latinoamérica.
La estrategia concertada de los grandes conglomerados de la comunicación –coordinada desde Estados Unidos por ejemplo a través del Grupo de Diarios de América, con sede en Miami– impone una asfixiante uniformidad de temas, noticias y opiniones en todos los países del área. El GDA dice lo que hay que informar y lo que no debe ser informado. Dice también qué es lo que hay que opinar, quiénes deben hacerlo y cómo. Basta con recorrer las páginas de los principales periódicos de la región o los programas televisivos con mayor audiencia para comprobar, por ejemplo, que hace mucho tiempo la principal noticia procedente del exterior (cuando no la única) es, invariablemente, Venezuela. Para la canalla mediática un mundo tan convulsionado como el actual tiene un solo punto de referencia, y es lo que ocurre en la tierra de Bolívar y Chávez. ¿Hay riesgo de una guerra termonuclear en la península norcoreana? ¿Que la OTAN desplegó sobre la frontera rusa el mayor contingente de fuerzas militares desde la Segunda Guerra Mundial? ¿Siria es desangrada por unos terroristas creados por Occidente? ¿El jihadismo aterroriza a Europa y amenaza con expandirse por todo el mundo? ¿El presidente de Estados Unidos, que controla el mayor arsenal nuclear del planeta, es caracterizado por la Asociación Psiquiátrica de Estados Unidos como una personalidad emocionalmente inestable e inepta para desempeñar un cargo de tanta trascendencia? ¿Miles de muertos en Yemen por la agresión de una alianza formada por  Saudiarabia, Israel y las potencias occidentales? Nada.Todas estas cosas son nimiedades. La noticia es Venezuela; las secciones “internacionales” de la prensa latinoamericana sólo hablan de ese país, como si no existiera ningún otro en el mundo. Puede haber alguna que otra ocasional referencia a noticias del ámbito internacional, pero “la noticia” del exterior, la que precipitará un aluvión de editoriales y notas de opinión será siempre la situación venezolana. Decíamos que esto no es casual, sino que obedece a una estrategia consciente y de alcance regional. Por eso quienes hemos participado en el seminario exhortamos a los gobiernos y los movimientos sociales y las fuerzas políticas progresistas latinoamericanas y caribeñas a dar pasos hacia la conformación de una vasta red de alcance continental capaz de enfrentarse a las mentiras, tergiversaciones y manipulaciones de las oligarquías mediáticas neocoloniales de la región. Existen en Latinoamérica valiosas expresiones de un periodismo fiel a su misión de informar con objetividad. Pero, hasta ahora, se trata de iniciativas aisladas que será necesario integrar y coordinar para desarrollar una estrategia común capaz de enfrentarse al poderío de las oligarquías mediáticas que abruman a nuestros pueblos. Como recomendaba Martí, “plan contra plan”. Si el de ellos es una coordinación continental de mentiras y calumnias el nuestro debe serlo para hacer que la verdad aparezca con todas sus luces.
El seminario concluyó manifestando su apoyo a la propuesta de los movimientos sociales de Bolivia de respaldar la repostulación del presidente Evo Morales Ayma a un nuevo mandato, denunciando además el escandaloso doble rasero del “periodismo independiente” que saludó el reciente triunfo de la Canciller alemana Angela Merkel para iniciar un cuarto turno de gobierno mientras que agravia y condena sin atenuantes al presidente Evo por tratar de hacer lo mismo en Bolivia. En un caso se trata de la capitalización de la experiencia adquirida por largos años de gobierno y la maduración que éstos le otorgan a una estadista como la Merkel. En el otro, expresión de una turbia aspiración a eternizarse en el poder y destruir la democracia destruyendo el crucial principio de la alternancia en el poder. Los participantes del evento manifestaron asimismo su beneplácito ante la iniciativa de declarar el 9 de Agosto  “como el “Día Internacional de los Crímenes Estadounidenses contra la Humanidad”, conmemorando la fecha en la que Estados Unidos arrojó su bomba atómica sobre la indefensa ciudad de Nagasaki y se comprometieron a promover su lanzamiento oficial el año próximo. Son crímenes que ponen en jaque la supervivencia misma de la especie humana y ante los cuales la indiferencia se convierte en complicidad. En síntesis: este magnífico seminario permitió refinar el diagnóstico sobre la escena mediática en América Latina y el Caribe, aquilatar los perniciosos efectos del creciente control de la información y los medios de comunicación en manos de oligarquías neocoloniales y profundamente refractarias ante las exigencias de la democracia y, por último, comenzar a diseñar una propuesta para establecer en Nuestra América un nuevo orden informativo internacional compatible con los anhelos emancipatorios y democráticos de nuestros pueblos. 

1 Ver la declaración en Cubadebate: http://www.cubadebate.cu/noticias/2017/09/29/concluye-en-bolivia-seminario-internacional-sobre-ataques-mediaticos-a-gobiernos-progresistas/#.WdEdjGjWxPY

viernes, 29 de septiembre de 2017

Opiniones sobre el libro Cuba, ¿revolución o reforma? en su primera edición

Comentarios sobre el libro Cuba, ¿revolución o reforma? aparecidos en medios de presna durante el 2012:

Osvaldo Martínez: "Páginas de batalla"
http://la-isla-desconocida.blogspot.com/2012/02/paginas-de-batalla.html

Omar Valiño: "Subrayados para un libro sobre una guerra de hoy"
http://la-isla-desconocida.blogspot.com/2012/01/subrayados-para-un-libro-sobre-una.html

Pedro de la Hoz: "Falsas dicotomías, desafíos reales" (Granma, Cuba)
http://la-isla-desconocida.blogspot.com/2012/02/falsas-dicotomias-desafios-reales.html

–  Ángel Guerra Cabrera: "Venezuela, el vuelo del cóndor y las ideas revolucionarias" (La Jornada, México)
http://la-isla-desconocida.blogspot.com/2013/03/venezuela-el-vuelo-del-condor-y-las.html

Mensajes recibidos por la vía de emails: 
1
Me gustó mucho el libro. Es incisivo, valiente y muy claro en demarcar la línea entre la crítica que necesita la revolución para seguir su curso y los que se confunden y, "pasados de revoluciones" como un motor en mal estado, terminan poniéndose al servicio del enemigo. Es una línea muy delgada y a veces es difícil verla, pero vos la ves y no se te pierde de vista. Ojalá que el libro circule y se discuta mucho en Cuba.
Atilio A. Boron, filósofo y politólogo marxista argentino

2
Cuba: ¿revolución o reforma? (es) una verdadera "radiografía" de la situación actual de la isla, un profundo y lúcido ensayo que incluye antropología social, historia crítica, sociología, periodismo y
filosofía política y que se lee  –rara avis– con la facilidad y el placer de una buena novela.
Juan Madrid, escritor y guionista de cine español

3
lunes, 13 de febrero de 2012
Hermano Enrique:
Como no tengo tu dirección de correo uso la de Arleen para hacerte llegar mis opiniones sobre el libro que tan gentilmente me enviaste, y que "colé" al principio de la fila porque sabía que deseabas escuchar mis opiniones. De paso aprovecho para agradecerte la deferencia.
Es un libro revolucionario escrito por un revolucionario, y por lo tanto muy bueno. Cuando uso la palabra revolucionario lo hago en su acepción más elevada y con alto nivel de exigencia.
Creo que abre un camino que necesitábamos transitar desde hace tiempo, y que implica un reto impostergable: Enfrentar directamente el discurso reaccionario sin darle vueltas. Es un discurso que por su apelación a lo inmediato y superficial tiene cierto atractivo, sobre todo si se combina con la frivolidad y la ignorancia que se siembra con tanta meticulosidad en el mundo; y en el caso de nuestra sociedad con las limitaciones que aun hemos tenido para alcanzar el nivel de cultura política a que aspiramos. Es un reto que debemos asumir abiertamente y sin miedos; así como el de la autocrítica al proyecto socialista que construimos. Sin estridencias, con mirada analítica y como algo natural. Otra virtud de tu libro.
Me parece de capital importancia el abordaje de la dicotomía individuo-sociedad y tu exhortación a la construcción de un paradigma que nos saque del círculo vicioso de las expectativas pequeño burguesas. En la solución de este conflicto descansa en gran medida el éxito de nuestro socialismo y es una empresa que se las trae por lo multifacética, pero no imposible. De cualquier manera es imprescindible.
Puede que por su carácter de compilación a ciertos lectores les parezca algo difícil hallar el hilo conductor que une a todos los ensayos. Tal vez para buena parte del segmento de la sociedad cuyo nivel de conciencia necesita de desarrollo sea una lectura algo elevada. Para los reaccionarios profesionales ni hablar; pues sería mucho pedirles que renuncien a sus emolumentos para siquiera detenerse a considerar los argumentos del libro. Eso sí: en manos de los revolucionarios es un instrumento de combate  muy útil. Para mí el libro es la materialización de lo que se quiere decir cuando se habla de trabajo ideológico efectivo, sin teques ni consignas sin contenido.
Esta es una batalla que se habrá de librar en varios planos, en diferentes lenguajes y por muchos medios. Ningún libro puede agotarlos, pero Cuba: ¿revolución o reforma? es un ejemplo de lo que se puede hacer cuando se asume la vida sin más compromisos que los que se tienen con los más elevados principios humanos.
Un abrazo y felicidades.
René González Sehwerert, uno de los Cinco, durante el período de reclusión domiciliaria, posterior a su salida de la cárcel, en los Estados Unidos

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No creas que el no haber escrito sobre tu libro significa que no me haya sido útil, incluso para pensarlo desde la sana discrepancia. Lo que pasa es que se me han acumulado un montón de asuntos, a los que se han sumado problemas de salud de mis padres, y también míos.
Casualmente hace cinco o seis días hablaba con alguien de acá de Camagüey sobre tu libro, y donde entre otras cosas afirmaba que es rico en argumentos. Podrá uno estar o no de acuerdo con ciertas zonas, y eso es legítimo, pero se agradece que la propuesta de debate se sostenga con la discusión de argumentos, dejando a un lado el simple intercambio de descalificaciones personales, que ya sabes abundan entre nosotros.
Juan Antonio García Borrego, ensayista y crítico de cine

Un libro declaradamente polémico

Esta entrevista se publicó en el portal Cubasí en el 2012, cuando el libro Cuba, ¿revolución o reforma? apareció por primera vez bajo el sello editorial de la Casa Editora Abril 
Cubasí
En alrededor de 200 páginas (en la edición del 2017 el libro tiene 265 páginas), Ubieta va desentrañando los conceptos de revolución, reforma, evolución, izquierda o derecha, consumismo, homo frivolus... y va defendiendo otros como la solidaridad o el heroísmo, en tiempos de cinismo universal. Como sus textos anteriores, porque todos los libros son al final una prolongación de un mismo libro, Cuba: ¿revolución o Reforma? expone las contradicciones y desvelos de una Isla que navega a contracorriente, una isla que sigue buscándose y encontrándose, y sobre todo, apostando por un destino colectivo común, una opción transformadora, socialista. Con el autor, que desde ya advierte querer provocar, molestar al lector para llevarlo al debate, estuvo conversando vía e-mail, Cubasi.

Revolución o Reforma es una disyuntiva que ha atravesado la historia y la identidad nacional. ¿Por qué retomar esa polémica, justamente ahora?
Los revolucionarios en el poder podemos y a veces debemos hacer reformas, pero no ser reformistas. Es una diferencia sutil, pero esencial. En la historia de Cuba el espíritu revolucionario –del que José Martí y Fidel Castro han sido paradigmas–, es creador, el reformista es crítico y descriptivo; frente a lo aparente imposible el primero revela (o construye) la posibilidad latente, mientras que el segundo cae abrumado y vencido. Uno acepta “lo posible” como el límite de toda actividad política; el otro descubre nuevas posibilidades en el territorio de “lo imposible”. En palabras de Martí, el revolucionario vuela como el cóndor, y el reformista –falto de fe en el ser humano y en la posibilidad de construir mundos mejores, y deseoso de conservar su pequeño “rancho”–, “insectea” por lo concreto. Los cambios, las posibles reformas, jamás deben conducirnos al reformismo, como quieren nuestros enemigos históricos: tenemos ojos de cóndor y necesitamos ver el mundo desde lo alto.

El libro describe y dialoga con la apuesta cultural que intenta restaurar el capitalismo en Cuba. ¿Cuáles son, a su juicio, las principales aristas de esa tendencia?
El juego es diabólico: los medios y los ideólogos del capital trasnacional presentan los cambios como si el Gobierno cubano retrocediera hacia el capitalismo, con el objetivo de hacer efectivo ese retroceso (que ellos califican de avance, claro). Los empujones, que a veces son jubilosos, a veces críticos –se golpea desde la derecha y desde “la izquierda” sistémica al capitalismo–, no ocurren para preservar la pureza revolucionaria (ya sabemos que la pureza no existe), sino para hacernos perder el equilibrio. Pero la guerra no se manifiesta solo en el terreno político, se expresa sobre todo –de manera menos perceptible–, en el terreno cultural: favorecer, estimular que se abran las compuertas del consumismo, y establecer los paradigmas globales de vida. Frente a la “pesadez” del conocimiento que el socialismo propone –toda revolución auténtica necesita alfabetizar y elevar al máximo el nivel de instrucción de la población–, el capitalismo se presenta como juego, fiesta, diversión frívola. La industria del entretenimiento no se concibe para hacernos pensar, sino para evitar que pensemos. Los hombres y mujeres de éxito, no son para el capitalismo aquellos que trabajan duramente entre cuatro paredes para descubrir el agente trasmisor de una enfermedad, los artistas que sufren en la soledad de sus estudios para crear una nueva obra, los deportistas que entrenan día tras día, sin el aplauso de las gradas, para conseguir una medalla o una marca; para el capitalismo los exitosos son los mejor pagados, los que más venden, los que mejor visten. Ese es el simbolismo equivocado de las cadenas de oro, que a veces cuelgan en el pecho de nuestros cantantes y deportistas de éxito. Trabajamos porque el científico, el artista, el deportista o el trabajador que produce bienes, tengan una remuneración acorde a lo aportado, sin que su valor social se pervierta y se deduzca de lo que tengan o exhiban. El libro pretende que miremos hacia nuestros valores y nos percatemos de que la guerra que nos puede tumbar no necesariamente empieza por la toma del poder, aunque termine en ella; si nos cambian el concepto de vida, si nos dejamos devorar por la cultura capitalista (la del consumismo), ya perdimos la batalla. El socialismo, o es la adopción conciente de un modo de vida, de una cultura alternativa a la capitalista, o es nada.

Ante los cantos de sirena de esa vertiente ¿cómo seducir a los jóvenes, que constantemente reciben influencias de todo tipo?, ¿es una utopía "posible" el proyecto de una individualidad socialista?
No se trata de seducir a los jóvenes con un proyecto de vida que contradiga sus deseos o aspiraciones más íntimas. Ellos no son objetos, sino sujetos del cambio. Ellos viven en una sociedad concreta, algunos la trascienden, otros no. El reto es construir una sociedad en la que “ser” signifique más que “tener”, en la que el conocimiento y la diversión, la realización personal y el interés colectivo se condicionen mutuamente, una sociedad solidaria, capaz de procesar todas las influencias y salir airosa. La Revolución eliminó muchas de las trabas que impedían la realización individual de la mayoría de los cubanos, los hizo más instruidos, más cultos; ahora debe respetar e incentivar el desarrollo de esas nuevas individualidades, sin caer en el barranco del individualismo burgués. No podemos (ni debemos) pagar a nuestros jóvenes científicos el salario con que las trasnacionales de la biotecnología roban los talentos del tercer mundo, ni hacer millonarios a nuestros peloteros; pero podemos construir un país, una sociedad, en la que los jóvenes ganen de acuerdo a sus resultados, en la que se sientan protagonistas y dueños de su destino, en la que el placer de ser útiles y de participar sea infinitamente superior al de poseer. Si no creyera en la posibilidad de construir lo que en mi libro llamo “una individualidad socialista”, en oposición a la burguesa, no creería en el socialismo. Y sí, ya que utilizas la palabra “seducción”, debemos aprender a seducir: no basta con persuadir, porque la felicidad no está hecha de razonamientos, sino de vivencias. Tenemos que aprender a divertirnos, incorporar la dosis de frivolidad que toda vida humana requiere, sin renunciar a la razón y al conocimiento.

Aunque usted aclara que el libro no es para objetar a personas concretas, en sus páginas aparecen nombres y textos con los que polemiza…
Para los que reclaman que ciertos intelectuales orgánicos de la contrarrevolución deben tomarse en cuenta como autores cubanos, respondo: yo lo hago, y tomo partido frente a ellos. Pero en este libro lo importante no son las personas sino las ideas, los caminos objetados. Por eso aspiro a que el lector ideal siga el hilo lógico de mis argumentos, en el orden expuesto.

Una vez más vuelve sobre la solidaridad, un concepto al que ha dedicado con anterioridad dos libros. ¿Por qué esa insistencia?
Es cierto. Mis libros La utopía rearmada (2002) y Venezuela rebelde (2006) abordan el tema de la solidaridad, desde el internacionalismo. Este lo retoma desde Cuba. La solidaridad es la quintaesencia del socialismo. Insisto en ello porque es la clave del triunfo o del fracaso de una cultura alternativa a la capitalista. Cuando escribo, no solo expongo lo que es, trato también de ayudar a construir lo que puede ser.

¿Cómo se insertaría la idea que defiende en su libro Cuba: ¿revolución o reforma? dentro del nuevo contexto de cambio de mentalidad y rediseño del modelo económico de la Isla?
Si lees el informe central al VI Congreso del Partido en códigos culturales, notarás el énfasis de Raúl en revalorizar la individualidad socialista: la iniciativa creadora del individuo, el respeto a la diversidad de criterios y de opciones, la descentralización de la vida económica, el papel crítico de la prensa, la transición de un modelo de subvención de los productos hacia uno de subvención de las personas necesitadas, etc. El libro aborda estas aristas culturales, conciente a la vez de que el nuevo modelo crea un escenario mucho más complejo y dinámico, más peligroso, en el que crecerán las diferencias sociales que deben fundarse en el trabajo, en el esfuerzo personal. El reto es dominar las fuerzas que estamos desencadenando en el propósito de preservar el socialismo –ese largo camino hacia un lugar mejor, que nos aleje de la cultura capitalista–, y para ello tendremos que inventar nuevos métodos de movilización, nuevos estímulos morales, y ser capaces de rectificar una y otra vez, ante cualquier señal de desvío. Mi libro contiene quizás más dudas que certezas, pero su propósito fundamental es contribuir modestamente a un debate cultural que complemente el actual debate económico.

¿Qué riesgos entraña convertir en un solo cuerpo discursivo, ensayos que antes aparecieron sueltos y casi todos escritos para un blog?
Al releerlos, comprendí que eran parte de un solo cuerpo discursivo, aún cuando fueron escritos como ensayos independientes. El tono de polémica lo aporta el origen bloguero, en algunos casos, a veces la coyuntura por la que fueron escritos, pero no se distancian de mis preocupaciones fundamentales, más bien las retoman desde otras perspectivas. Sin embargo, ese tono de polémica era el adecuado para el tema que quería exponer. No fue difícil, creo, darles una unidad, pero en cualquier caso no me importa si son leídos como textos autónomos, porque unos van complementando a los otros, y así el lector puede descansar, tomarse su tiempo, discrepar un poco o no, y seguir con la lectura de otros fragmentos o ensayos. Puede incluso seleccionar los temas que más le interesan y leerlos por separado, aunque aspiro a un lector ideal que siga el hilo lógico de la totalidad.

Cada libro supone un desgarramiento ¿Cuántas pieles se dejó esta vez por el camino?
Los autores de libros, como norma, solo escriben uno solo en varios o muchos tomos y tonos. Cada libro es la continuación del anterior o su complemento. Su nacimiento es un desgarramiento en la misma medida en que lo es un parto: son hijos de letras a los que uno quiere igual, aunque conoce sus virtudes y defectos. Con cada libro, uno tiene la ilusión de que finalmente podrá agotar el tema, presentarlo de forma definitiva, pero en las primeras reescrituras comprende que será defectuoso e incompleto como todos los anteriores. Pero el problema es que uno necesita decir ciertas cosas, y aprender a decirlas es una manera de ahondar en ellas, la forma en la que se dicen es también parte primordial de lo que dicen. Cuando la vocación literaria se entrelaza a un ideal revolucionario, la necesidad de decir, de expresar ideas y convicciones, de discutir caminos, se convierte en requisito de vida: participar, contribuir, ser útil, de la mejor manera que sabemos, es decir, mediante la escritura y la polémica. Este libro, además, es declaradamente polémico, salta sobre cualquier consenso prefabricado, quiere mortificar al lector para hacerlo discutir. No me conformo con su publicación, salgo de inmediato por las universidades cubanas a debatirlo con los jóvenes. Ojalá cumpla su misión.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Bruno Rodríguez Parrilla: Cuba jamás aceptará condicionamientos ni imposiciones

Discurso del Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla en el 72 Período de Sesiones de la Asamblea General de la ONU. Nueva York, 22 de septiembre de 2017.

Señor Presidente;
Señor Secretario General:
Le confirmo el apoyo de Cuba en su labor al frente de la Secretaría de la Organización de las Naciones Unidas como garante y defensor de la paz internacional.
Señores Jefes de Estado y de Gobierno;

Distinguidas delegadas y delegados:
Expreso sinceras condolencias, extensivas a los familiares de los fallecidos y a los damnificados, y nuestra disposición a incrementar la cooperación, dentro de nuestras modestas posibilidades, a los hermanos pueblos y gobiernos de Dominica y Antigua y Barbuda, pequeñas islas que sufrieron terrible destrucción; a República Dominicana, Puerto Rico, Saint Martin, Sint Maarten, Islas Vírgenes y Anguila debido a los huracanes Irma y María.
Llamo a la comunidad internacional a dar toda la prioridad y movilizar recursos para ayudar a los pequeños estados y territorios insulares del Caribe devastados.
Reciban entrañables sentimientos de solidaridad de Cuba, el pueblo y gobierno mexicanos, en especial los familiares de las víctimas y los damnificados por ambos terremotos, a quienes reiteramos la disposición a asistir a la población y a la recuperación de los daños con nuestros modestos esfuerzos.
Hacemos llegar al pueblo de los Estados Unidos sentidas condolencias a las familias de los fallecidos, y honda simpatía a todos los afectados por el huracán Irma.

Señor Presidente:
Traigo el testimonio del pueblo cubano que realiza un colosal esfuerzo en la recuperación de los severos daños en las viviendas, la agricultura, el sistema electroenergético y otros provocados por el huracán Irma.  Pese a ingentes medidas de prevención, incluida la evacuación de más de 1,7 millones de personas y la total cooperación de los ciudadanos, sufrimos 10 fallecimientos.
Los dolorosos daños a servicios y las pérdidas de bienes sociales y personales, las privaciones ocasionadas a las familias por largas horas sin electricidad o abasto de agua, acentuaron la unidad y solidaridad de nuestro noble y heroico pueblo.
Se han repetido conmovedoras escenas de rescatistas entregando una niña salvada a su mamá, un pequeño recogiendo de las ruinas un busto de Martí, estudiantes ayudando a familias que no conocían, efectivos de las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior haciendo los trabajos más duros, dirigentes locales encabezando las tareas más difíciles.
El Presidente Raúl Castro Ruz, desde la zona más devastada, emitió un llamamiento en el que escribió, y cito: “han sido días duros para nuestro pueblo, que en solo pocas horas ha visto cómo lo construido con esfuerzo es golpeado por un devastador huracán.  Las imágenes de las últimas horas son elocuentes, como también lo es el espíritu de resistencia y victoria de nuestro pueblo que renace con cada adversidad”.
A nombre del pueblo y gobierno cubanos, agradezco profundamente las sentidas muestras de solidaridad y afecto de numerosos gobiernos, parlamentos, organizaciones internacionales y representantes de la sociedad civil.
Expreso honda gratitud ante los diversos ofrecimientos de ayuda recibidos.

Señor Presidente:
Guardo viva y emocionada memoria de la imponente presencia y de las ideas enormemente vigentes, expresadas en esta Asamblea, por el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz.
Agradezco, a nombre de nuestro pueblo y gobierno, los sentimientos de respeto, afecto y admiración recibidos de todas las latitudes.

Señor Presidente:
El pasado martes, el presidente Donald Trump vino a convencernos de que uno de sus propósitos es promover la prosperidad de las naciones y de las personas.
Pero en el mundo real, ocho hombres poseen, en conjunto, la misma riqueza que los 3 600 millones de seres humanos que integran la mitad más pobre de la humanidad(1) .
En términos de facturación, 69 de las 100 mayores entidades del mundo son empresas trasnacionales, no Estados(2) .  Juntas, las 10 mayores corporaciones del mundo tienen una facturación superior a los ingresos públicos de 180 países sumados(3) .
Son extremadamente pobres 700 millones de personas(4) ; 21 millones son víctimas de trabajo forzoso(5) ; 5 millones de niños murieron en 2015 antes de cumplir cinco años, por enfermedades prevenibles o curables(6) ; 758 millones de adultos son analfabetos (7).
Ochocientos quince millones de personas padecen hambre crónica, decenas de millones más que en 2015. Dos mil millones están subalimentadas.  De recuperarse el precario ritmo de disminución de los últimos años, ahora interrumpido, 653 millones de personas seguirán hambrientas en 2030 y no sería suficiente para erradicar el hambre en el 2050 .
Hay 22,5 millones de refugiados(9) . Se agravan las tragedias humanitarias asociadas a los flujos de migrantes y su número crece en un orden económico y político internacional claramente injusto.
La construcción de muros y barreras, las leyes y medidas adoptadas para impedir las oleadas de refugiados y migrantes han demostrado ser crueles e ineficaces.  Proliferan políticas excluyentes y xenófobas que violan los derechos humanos de millones de personas y no resuelven los problemas del subdesarrollo, la pobreza y los conflictos, causas principales de la migración y la solicitud de refugio.
Los gastos militares ascienden a 1,7 millones de millones de dólares(10) . Esa realidad contradice a quienes alegan que no hay recursos para acabar con la pobreza.
Pero la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible carece de medios de aplicación, por egoísmo y falta de voluntad política de los Estados Unidos y otros países industrializados.
¿Cuál es la receta milagrosa que nos recomienda el presidente Trump, a falta de los flujos financieros del Plan Marshall? ¿Quiénes pondrán ahora los recursos para ello? ¿Cómo puede esto reconciliarse con la idea de los presidentes Reagan hace décadas y Trump ahora, de “América First”?
Ignora el Presidente de los Estados Unidos o tergiversa la historia y presenta como objetivo una quimera.  Los patrones de producción y consumo propios del capitalismo son insostenibles e irracionales y conducen, inexorablemente, a la destrucción del medioambiente y al fin de la especie humana.
¿Acaso pueden olvidarse las consecuencias del colonialismo, la esclavitud, el neocolonialismo y el imperialismo?
¿Las décadas de sanguinarias dictaduras militares en América Latina pueden presentarse como ejemplo de un capitalismo exitoso?
¿Alguien conoce recetas de capitalismo neoliberal mejor aplicadas que las que destruyeron las economías latinoamericanas en la década de los ochenta?
Es imprescindible e impostergable que las Naciones Unidas trabajen por establecer un nuevo orden económico internacional participativo, democrático, equitativo e incluyente, y una nueva arquitectura financiera que tomen en cuenta los derechos, necesidades y particularidades de los países en desarrollo y las asimetrías existentes en las finanzas y el comercio mundial, resultado de siglos de explotación y saqueo.
Los países industrializados tienen el deber moral, la responsabilidad histórica y cuentan con los medios financieros y tecnológicos suficientes para ello.
Ni siquiera para los ricos habrá la prosperidad que se anuncia, sin detener el cambio climático.
Cuba lamenta la decisión del Gobierno de los Estados Unidos, el principal emisor histórico de gases de efecto invernadero, de retirar a su país del Acuerdo de París.
En el 2016, por tercer año consecutivo, se batieron los récords de aumento de la temperatura media global, lo que confirma al cambio climático como una amenaza a la supervivencia de la humanidad y el desarrollo sostenible de nuestros pueblos.
Reiteramos nuestra solidaridad con los pequeños países insulares en desarrollo, especialmente del Caribe y el Pacífico, que son los más afectados por el cambio climático, para quienes reclamamos un trato justo, especial y diferenciado.  Apoyamos también la atención prioritaria a las necesidades de África subsahariana.

Señor Presidente:
El gobierno de Estados Unidos ha venido a decirnos que, junto a la prosperidad, los otros dos “bellos pilares” del orden mundial son la soberanía y la seguridad.
Es responsabilidad de todos preservar la existencia del ser humano frente a la amenaza de las armas nucleares.  Un importante aporte al logro de ese objetivo significó la histórica adopción y firma en el marco de esta Asamblea, del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, que proscribe la existencia, el uso y la amenaza del uso de esas armas, que tienen la capacidad para aniquilar la especie humana.
Estados Unidos se opuso tenazmente a este tratado. Anunció que empleará 700 mil millones de dólares en gastos militares y desarrolla una doctrina nuclear y militar extremadamente agresiva, basada en la amenaza del uso de la fuerza y en el empleo de esta.
Estados miembros de la OTAN atentan contra la paz y la seguridad internacionales y el Derecho Internacional promoviendo intervenciones militares y guerras no convencionales contra Estados soberanos.
Como señaló el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz y cito: “cese la filosofía del despojo y desaparecerá la filosofía de la guerra”.
Resulta cotidiana la imposición ilegal de medidas coercitivas unilaterales y el uso de herramientas financieras, judiciales, culturales y comunicacionales para la desestabilización de gobiernos y la negación del derecho de libre determinación a sus pueblos.
Crece la militarización y el uso encubierto de las tecnologías de la información y las comunicaciones para atacar a otros Estados, mientras varios países desarrollados se oponen férreamente a la adopción de tratados internacionales que regulen la cooperación para lograr un ciberespacio seguro.
El Presidente estadounidense manipula los conceptos de soberanía y seguridad en su exclusivo beneficio y en detrimento de todos, incluidos sus aliados.
La tentativa de utilizar la amenaza militar y la fuerza para detener la tendencia mundial irreversible al multipolarismo y policentrismo provocará graves peligros para la paz y la seguridad internacionales que deben ser defendidas y preservadas mediante la movilización internacional.
Los principios de igualdad soberana, respeto a la integridad territorial y no injerencia en los asuntos internos de los Estados, deben ser respetados.  La Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional no admiten ser reinterpretados.
La reforma de las Naciones Unidas debe proponerse como objetivo esencial que esta responda a las necesidades acuciantes de los pueblos y las grandes mayorías desfavorecidas.  El multilateralismo debe ser protegido y reforzado frente a los intereses imperialistas  de dominación y hegemonía.
La democratización del Consejo de Seguridad, tanto en su composición como en sus métodos de trabajo, es un objetivo impostergable.
El fortalecimiento de la Asamblea General y la recuperación de las funciones que le han sido usurpadas, resulta imprescindible.

Señor Presidente:
El “patriotismo” que se invoca en el discurso de los Estados Unidos es una perversión del humanismo, el amor y la lealtad a la Patria, y del enriquecimiento y defensa de la cultura nacional y universal.  Encarna una visión excepcionalista y supremacista de ignorante intolerancia frente a la diversidad de modelos políticos, económicos, sociales y culturales.
En los países desarrollados se agrava la pérdida de legitimidad de los sistemas y partidos políticos y se incrementa el abstencionismo electoral.  La corrupción legal o ilegal hace metástasis como es el caso extremo de los llamados “intereses especiales” o pagos de corporaciones a cambio de beneficios, en el país en que más dinero se gasta en campañas y donde paradójicamente se puede ser elegido con menos votos populares que otro candidato o gobernar con un apoyo ínfimo de los electores.
Es creciente e insólito el uso de la ciencia y la tecnología para ejercer hegemonía, mutilar las culturas nacionales y manipular la conducta humana, como en el caso del uso político y publicitario de las llamadas “big data” o psicometría.  Siete consorcios occidentales controlan férreamente lo que se lee, ve o escucha en el planeta, prevalece el monopolio de las tecnologías, la gobernanza de las redes digitales es dictatorial y discriminatoria y, pese a las apariencias, la brecha digital entre países ricos y pobres crece.
Se recortan las oportunidades y violan flagrante y sistemáticamente los derechos humanos de jóvenes, migrantes y trabajadores.
Anteayer, el vicepresidente de los Estados Unidos Michael Pence afirmó en el Consejo de Seguridad, con absurdo desconocimiento de sus funciones y la pretensión de establecer nuevas prerrogativas, que este, el Consejo de Seguridad, debería modificar la composición y los métodos del Consejo de Derechos Humanos “que no merece su nombre”, según dijo, “porque una clara mayoría de sus miembros no cumplen siquiera los más básicos estándares de derechos humanos”, fin de la cita.  Supongo que el señor Pence no incluye en el caso a su propio país, que lo merecería por su patrón de violaciones sistemáticas de derechos humanos como el uso de la tortura, la detención y la privación de libertad arbitrarias, como ocurre en la Base Naval de Guantánamo, el asesinato de afroamericanos por policías, la muerte de civiles inocentes por sus tropas, la xenofobia y represión de inmigrantes, incluso menores, y su escasa adhesión a instrumentos internacionales.

Señor Presidente:
Reafirmamos nuestra más firme condena contra el terrorismo, en todas sus formas y manifestaciones; y rechazamos los dobles raseros en su enfrentamiento.
La impostergable búsqueda de una solución justa y duradera al conflicto del Medio Oriente, se sustenta en el ejercicio del derecho inalienable del pueblo palestino a la autodeterminación, y a disponer de un Estado libre e independiente, dentro de las fronteras anteriores a 1967, con su capital en Jerusalén Oriental.
La cuestión del Sahara Occidental requiere un esfuerzo de conformidad con las resoluciones de Naciones Unidas, de modo que se garantice al pueblo saharaui el ejercicio de la autodeterminación y se respete su legítimo derecho a vivir en paz en su territorio.
Cuba reafirma su apoyo a la búsqueda de una solución pacífica y negociada a la guerra en Siria, sin injerencia externa y con pleno respeto a su soberanía e integridad territorial.
Se acrecientan los peligros a la paz y la seguridad internacionales derivados de la ampliación de la presencia de la OTAN en las fronteras de Rusia.  Reiteramos nuestro rechazo a las sanciones unilaterales e injustas impuestas a ese país.
Demandamos que se respete el denominado acuerdo nuclear con la República Islámica de Irán.
Rechazamos la amenaza de destruir totalmente la República Popular Democrática de Corea, donde viven 25 millones de seres humanos.  La guerra no es una opción en la península coreana, amenazaría la existencia de cientos de millones de personas en esta y en los países vecinos y conduciría a una conflagración nuclear de consecuencias impredecibles.  Solo a través del diálogo y las negociaciones se puede lograr una solución política duradera, que debe tener en cuenta las preocupaciones legítimas de todas las partes involucradas.  Apoyamos la desnuclearización total de la península coreana, sin injerencia extranjera, con total respeto a la igualdad soberana e integridad territorial de los Estados y con estricto apego al principio del no uso, ni la amenaza del uso de la fuerza.

Señor Presidente:
Nuevas amenazas se ciernen hoy contra la paz y la estabilidad en América Latina y el Caribe, en abierto irrespeto a la “Proclama como Zona de Paz”, firmada en La Habana por los Jefes de Estado y de Gobierno de nuestra región, en enero de 2014, en ocasión de la II Cumbre de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC).
Reiteramos lo expresado por el Presidente Raúl Castro Ruz sobre la República Bolivariana de Venezuela el pasado 14 de julio y cito:
“La agresión y la violencia golpista contra Venezuela dañan a toda ‘Nuestra América’ y solo benefician los intereses de quienes se empeñan en dividirnos para ejercer su dominación sobre nuestros pueblos, sin que les importe generar conflictos de consecuencias incalculables en esta región, como los que estamos presenciando en diferentes lugares del mundo”.
“Alertamos hoy”, dijo entonces, “que quienes pretenden derrocar por vías inconstitucionales, violentas y golpistas a la Revolución Bolivariana y Chavista asumirán una seria responsabilidad ante la historia”, fin de la cita.
Rechazamos enérgicamente la amenaza militar contra Venezuela, la orden ejecutiva que la califica como una amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos y las sanciones unilaterales, injustas y arbitrarias aplicadas por este.
Reiteramos nuestra inquebrantable solidaridad con el pueblo y el gobierno bolivarianos y chavistas, y con su unión cívico-militar que lidera el presidente constitucional Nicolás Maduro Moros.
Denunciamos y condenamos la iniciativa Nica Act, promovida en el Congreso de los Estados Unidos en una actitud injerencista que persigue imponer un bloqueo económico al pueblo y gobierno de Nicaragua, a quienes reiteramos nuestro respaldo.
Expresamos nuestra solidaridad con el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, víctima de persecución política para impedir su candidatura a elecciones directas mediante una inhabilitación judicial.  Lula, la presidenta Dilma Rousseff, el Partido de los Trabajadores y el pueblo brasileño tendrán siempre a Cuba de su lado.
Reafirmamos nuestro compromiso histórico con la libre determinación y la independencia del pueblo de Puerto Rico.
Apoyamos el legítimo reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas, Sandwich del Sur y Georgias del Sur.
Cuba continuará contribuyendo en todo lo posible, a solicitud de las partes, con los esfuerzos para lograr una paz estable y duradera en Colombia.
Seguimos comprometidos en compartir nuestras modestas realizaciones con los pueblos del Sur, incluido el empeño de los 40 mil cooperantes cubanos que en 64 países hoy luchan por la vida y la salud de los seres humanos(11).

Señor Presidente:
El 16 de junio pasado, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció la política de su gobierno hacia Cuba, que constituye un retroceso en las relaciones bilaterales y socava las bases establecidas hace dos años para avanzar en una relación de nuevo tipo entre nuestros países, en la que prime el respeto, ¡el respeto!, y la igualdad.
El gobierno estadounidense ha decidido endurecer el bloqueo económico, comercial y financiero, imponiendo nuevos obstáculos a las limitadas posibilidades que tenía su empresariado para comerciar e invertir en Cuba y restricciones adicionales a sus ciudadanos para viajar a nuestro país.
Esas decisiones ignoran el apoyo de amplios sectores estadounidenses, incluyendo la mayoría de la emigración cubana, al levantamiento del bloqueo y la normalización de las relaciones.  Satisfacen solo los intereses de un grupo de origen cubano del sur de Florida, cada vez más aislado y minoritario, que insiste en dañar a Cuba y a nuestro pueblo por haber elegido defender, a cualquier precio, el derecho a ser libre, independiente y soberano.
Reiteramos hoy la denuncia a las medidas de endurecimiento del bloqueo y reafirmamos que cualquier estrategia que pretenda destruir a la Revolución Cubana fracasará.
De igual forma, rechazamos la manipulación del tema de los derechos humanos contra Cuba, que tiene mucho de qué enorgullecerse por los logros alcanzados y no tiene que recibir lecciones de los Estados Unidos ni de nadie.
Expresamos en esta ocasión la más enérgica condena a las declaraciones irrespetuosas, ofensivas e injerencistas contra Cuba y el gobierno cubano, realizadas hace tres días en esta tribuna por el presidente Donald Trump.  Le recordamos que los Estados Unidos, donde se cometen flagrantes violaciones de los derechos humanos que suscitan profunda preocupación en la comunidad internacional, no tienen la más mínima autoridad moral para juzgar a mi país. Reafirmamos que Cuba nunca aceptará, ¡jamás! condicionamientos ni imposiciones, ni renunciará a sus principios.
En relación con los alegados incidentes que habrían afectado a funcionarios estadounidenses en La Habana, afirmamos categóricamente que el gobierno cubano cumple con todo rigor y seriedad sus obligaciones con la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas en lo referido a la protección de la integridad de todos los diplomáticos sin excepción, incluyendo los de los Estados Unidos; y que Cuba jamás ha perpetrado ni perpetrará acciones de esta naturaleza; ni ha permitido ni permitirá que su territorio sea utilizado por terceros con ese propósito.
Las autoridades cubanas, de acuerdo con los resultados preliminares de la investigación prioritaria y con alto componente técnico que están desarrollando por indicación del más alto nivel de nuestro gobierno, y que ha tomado en consideración datos aportados por las autoridades de los Estados Unidos, hasta el momento no cuentan, ¡no cuentan! con evidencia alguna que confirme las causas ni el origen de las afecciones a la salud que han sido reportadas por los diplomáticos estadounidenses y sus familiares.  La investigación para esclarecer este asunto sigue en curso y para llevarla a término será esencial la cooperación efectiva de las autoridades estadounidenses. Sería lamentable que se politice un asunto de la naturaleza descrita.
Como ha expresado el Presidente Raúl Castro Ruz, Cuba tiene la voluntad de continuar negociando los asuntos bilaterales pendientes con los Estados Unidos, sobre la base de la igualdad y el absoluto respeto a la soberanía y la independencia de nuestro país, y de proseguir el diálogo respetuoso y la cooperación en temas de interés común con el gobierno estadounidense.
Cuba y los Estados Unidos pueden cooperar y convivir, respetando las diferencias y promoviendo todo aquello que beneficie a ambos países y pueblos, pero no debe esperarse que para ello Cuba realice concesiones inherentes a su soberanía e independencia.

Señor Presidente:
El pueblo cubano no cesará en su legítimo reclamo por el levantamiento y total eliminación del bloqueo económico, comercial y financiero y seguirá denunciando el recrudecimiento de esa política.  El 1º de noviembre, Cuba presentará una vez más ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el proyecto de resolución titulado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos contra Cuba”.
Mientras que en el mundo crece la desigualdad, la opulencia de unos pocos y la marginación de muchos, el pueblo cubano continuará su lucha por alcanzar la sociedad más justa posible.  Seguiremos avanzando con paso firme en el camino de trasformaciones revolucionarias decidido soberanamente por cubanas y cubanos para el perfeccionamiento de nuestro socialismo.
Muchas gracias (Aplausos).
(Cubaminrex)


NOTAS
(1)    Informe de OXFAM Internacional “Una economía para el 99%”, publicado en enero de 2017.
(2)    Informe de OXFAM Internacional “Una economía para el 99%”, publicado en enero de 2017.
(3)    Informe de OXFAM Internacional “Una economía para el 99%”, publicado en enero de 2017.
(4)    Informe de la FAO “El futuro de la alimentación y la agricultura: Tendencias y desafíos”, publicado en 2017.
(5)    Datos de la OIT, 2017.
(6)    Datos de la OMS, septiembre de 2016.
(7)    Tercer informe de la UNESCO sobre el aprendizaje y la educación de adultos, 2016.
(8)    Informe de la FAO “El futuro de la alimentación y la agricultura: Tendencias y desafíos”, publicado en 2017.
(9)    Informe del ACNUR: Tendencias Globales: Desplazamiento forzado en 2016.
(10)    https://www.sipri.org/sites/default/files/Trends-world-military-expendit... World military expenditure
was $1686 billion in 2016, an increase of 0.4 per cent in real terms. SIPRI: TRENDS IN WORLD MILITARY EXPENDITURE, 2016.
(11)    Datos brindados por la UCCM del MINSAP con fecha 7 de agosto de 2017.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

19 de septiembre

Alberto Híjar Serrano
Cuando parecía que las palabras solidaridad, fraternidad, trabajo liberador, organización colectiva para el bien común, habían perdido sentido, la respuesta al desastre ha reactivado la lucha por la vida. Sin más convocatoria que la urgencia de salvar vidas, aliviar la situación de quienes perdieron todo y de organizar la remoción de escombros y la aportación de herramientas, artefactos y maquinaria para lograrlo, ahí donde es necesario, llegan apoyos y ayudas. Ciudad Universitaria, como otros espacios similares, tuvo una noche con una multitud que otra vez reúne a profesores, investigadores, trabajadores administrativos y estudiantes para atender lo necesario. A oscuras y con las calles cerradas, brigadas de motociclistas y ciclistas transportaron médicos y todo lo necesario ahí donde la comunicación efectiva realizaba la llamada de auxilio. Una jovencita con mochila a la espalda, llega, desparrama la vista, mide sus fuerzas frente a la cadena por la que pasa de mano en mano las cubetas de escombros y rápido decide hacerla de agente de tránsito. Alguien le da un silbato para culminar su buen desempeño. Seguro encontró compañeras y compañeros para acordar todo lo necesario incluyendo el digno orgullo de trabajar por la vida. En alto contraste, el lector de noticias de Canal 13 actúa en mangas de camisa de manera semejante a la abyecta Anahí que hizo filmar su declaración de que sin arreglo y despeinada y a sabiendas de que sus fans quisieran oírla cantar, prefiera servir a los inundados, aunque no haya noticia alguna de lo hecho al respecto por ella y su esposo el gobernador de Chiapas. Tiempo ha, la película Los Inundados de Fernando Birri dio cuenta de las simulaciones de los funcionarios mientras los sobrevivientes de una inundación en Argentina aliviaban su terrible situación gracias a la solidaridad de los pobres. Testimonios filmados como éste, dieron lugar al Tercer Cine en los sesenta y setenta contra el star system de Hollywood y el intimismo de la Nueva Ola Francesa. Ahora, por unos días, las televisoras hacen el milagro de ponerse del lado de los damnificados para informar y establecer enlaces y redes. Ya se sabe que esto es excepcional y que volverá la bazofia sensiblera, sentimentalera a favor de la competitividad y demás zarandajas neoliberales. Una necesidad humana profunda mueve la sustitución de todo esto por el trabajo solidario.  Pulsión de muerte, llaman los freudianos a la presencia constante y necesaria del imprevisible fin de la vida. Al discutir el fetichismo de la mercancía como falsa aspiración de compraventa y de advertir la enajenación ocultadora del trabajo para bien de todos y no para el provecho personal del patrón, Marx abrió la reflexión práctica del trabajo. Herbert Marcuse titula Eros y civilización a la investigación del constante enfrentamiento entre el amor pleno como esencia vital y la amenaza de Tánatos como tendencia destructiva y maligna, pero aceptable en la medida en que parece omnipotente. Los desastres y las tragedias sociales construyen un saber amoroso concretado en trabajo para el bien de todos, sin más ganancia que la digna satisfacción de saberse del lado de la vida. He aquí la esperanza como política sin mediaciones espurias ni reconocimientos estatales. Hay un proceso acumulativo que pasa por Tlaltelolco, Atenco, Ayotzinapa, el repudio al fraude electoral de los +132 y del ejemplo de figuras discretas y soberanas como Francisco Toledo organizando cocinas comunitarias, papalotes en vuelo por los +43 y llamando a la reconstrucción libre de los negocios de las constructoras y a favor de materiales, técnicas y distribución de espacios característicos de la arquitectura sin arquitectos, al menos de esos arquitectos enriquecidos por las necesidades suntuarias de los explotadores. Que nadie regrese a las rutinas luego de trabajar por el bien de todos.   
20 septiembre 2017

martes, 19 de septiembre de 2017

Cubanidad y cubanía (palabras para un debate)

Enrique Ubieta Gómez
(Intervención en el espacio Dialogar, dialogar de la AHS, realizado en la Facultad de Biología de la Universidad de La Habana, 16 de mayo de 2017) 
Para el que desee leer las intervenciones de Miguel Barnet, antes y después de las mías, puede encontrala aquí.
Tomado de Blog Dialogar, dialogar 
Para mí es un honor compartir con Miguel Barnet cualquier actividad pública, pero si esta tiene que ver con el concepto de nación, de cubanidad, de cubanía, si es una actividad pública que se enlaza con su extraordinaria obra sobre las raíces de la cubanidad  y la cubanía, pues el honor es doble.
Miguel ha mencionado los aportes a la cultura cubana de importantes intelectuales y, desde luego, no ha hablado de sí mismo, pero el aporte de Miguel alcanza una dimensión peculiar por su doble condición: él es ante todo un poeta, un gran poeta a quien le interesa la investigación. Y esa cualidad, de creador, le permite –porque además tiene una formación muy sólida– abordar la antropología, los estudios cubanos, con una profundidad que solo es dable a la poesía. Y permítaseme añadir que su maestro, Fernando Ortiz, aunque no escribía versos, también poseía el don de los poetas.
Bueno, después de escuchar a Miguel, quiero simplemente apuntar algunas reflexiones sobre este tema, que se enriquecerá mucho con las preguntas de ustedes y las intervenciones que después podrán hacer.
El pensamiento cubano tiene un parteaguas, que está dado por la Guerra de Independencia de los Diez Años. Hasta ese momento, existía una tradición de pensamiento que pudiéramos incluso llamar clásico, muy apegado a la docencia, a la academia, a la sensibilidad poética, cada vez más patriótico, cada vez más libertario. Algunos teóricos han querido dividirlo en dos, de un lado el realista, el utilitario, el moderno (Saco, Arango y Parreño), del otro supuestamente el utópico y antimoderno (Caballero, Varela, Luz); en realidad, la nación se pensaba, se buscaba y se hallaba en un ideal que incluía, cada vez con mayor nitidez, la independencia y la justicia social.
Pero la guerra, que es el clímax de ese proceso, también lo interrumpe, como es natural, y produce un corte fecundo. Muchos estudiantes brillantes, muchos jóvenes que comenzaban a despuntar como investigadores –junto a otros de humilde origen, sin estudios, pero de inteligencia natural– se van a la manigua, y por supuesto, son diez años en los que reciben otro tipo de enseñanza, porque aquella fue también una escuela muy importante. La guerra de los Diez Años facilita dos hechos fundamentales en la conformación de la nación cubana: el primero es la movilidad de grandes grupos humanos a lo largo del territorio nacional; personas que nunca habían salido de una región, de un pequeño territorio, irrumpen en otras regiones, ya sea como integrantes de columnas invasoras o por el movimiento natural de una guerra. Así, por ejemplo, los orientales combaten en Camagüey, en el Gran Camagüey de entonces, en las provincias centrales y empiezan a conocerse cubanos que hasta ese momento habían vivido digamos que un poco aislados. La guerra permite que los cubanos adquieran una visión geográfica y espiritual totalizadora de la nación, y también que surjan, choquen y se limen los regionalismos reductores.
El segundo, tanto o más importante que el anterior, es que por primera vez, blancos y negros, ricos y pobres, comparten las vicisitudes, los peligros, el valor personal y el miedo, incluso la muerte, que son consustanciales a una guerra; los esclavos que habían sido liberados por los hacendados orientales, y que se integran a la guerra de independencia, empiezan a compartir la dura vida cotidiana de campaña, el riesgo de la muerte junto a sus antiguos amos, a personas de otras clases sociales –no hay nada que hermane más, que identifique más a las personas que compartir el riesgo de la muerte–, y esto contribuye a la forja de una nueva visión de la nación. Es algo que no se produce de golpe, desde luego, porque el dinero o el saber de alguna manera marcan al inicio las jerarquías militares; pero cuando suena la corneta de a degüello, en el fragor del combate, se imponen las jerarquías del talento y del valor. Poco a poco, la gente más humilde, la que empezó desde abajo, empieza a ganar grados y la contienda produce coroneles y generales negros y mulatos que eran indiscutibles, y coroneles y generales campesinos. Y un general negro podía ser el jefe de un teniente blanco.
Precisamente, uno de los grandes conflictos que inciden en el fracaso de la Guerra de los Diez Años –que se inicia, como ustedes saben, en 1868 y termina en 1878– es el temor que siente la aristocracia cubana –vamos a llamarla de esa manera, el nombre podría discutirse, y no me refiero a los grandes patricios fundadores, a los Céspedes, a los Agramontes, hablo de una clase social– ante la pérdida práctica de su hegemonía en la guerra y el ascenso de una nueva clase social con un prestigio y una capacidad de mando obtenidos a golpe de machete, y sobre todo, con un proyecto de nación que, temen con razón, será más radical.
Cuando la guerra que le sucede, la del 95, comienza a planificarse, sus líderes ya provienen de otros estratos y clases sociales, algunos son veteranos de la contienda anterior –gente que empezó desde abajo y que en 1878 ya eran grandes jefes militares y políticos, como Gómez y Maceo–, otros son, al decir de Martí, su principal organizador, como él mismo, “pinos nuevos”. Y ya la guerra del 95 expresa una visión del mundo, una visión de la nación mucho más radical, con líderes como Martí y Maceo –el impugnador del Pacto del Zanjón–, al que a veces se relega como pensador, pero que también es portador de una cubanía profunda y radical.
Estos son factores esenciales para entender cómo termina de conformarse en la propia guerra, en los largos años de lucha, el concepto de nación. He dicho nación una y otra vez, porque el estado o nación en definitiva es por lo que se pelea, por lo que se lucha, sin embargo, Martí no utiliza nunca ese concepto, y no lo utiliza porque la nación, en el lenguaje cotidiano de aquella época, identificaba en la prensa y en la oratoria colonialistas a España. Martí habla de Patria, y a diferencia de lo que sucede en Argentina, que hay un periódico que se llama La Nación, el periódico insigne de la independencia en Cuba se llamó Patria.
También es una curiosidad, pero no una casualidad, que el Partido que Martí fundara para organizar y conducir la guerra por la independencia de Cuba y Puerto Rico –el dato no es baladí, el Partido se crea para liberar a dos colonias, las últimas de España en América–, no se autodenomina “independentista”, ni “nacionalista”, Martí lo nombra Partido Revolucionario Cubano. Es decir, existe la intención de rescatar uno de los pilares fundacionales de la gesta independentista, que fue la justicia social, que se da desde el momento en que se libera a los esclavos y estos se incorporan a la contienda. Es cierto que cuando un pueblo empieza a concebir como necesaria su independencia, lo mueven también motivos económicos; pero en Cuba la utilidad y la justicia coinciden de manera formidable para crear un antecedente que se irá radicalizando en el propio proceso independentista.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Medalla 23 de agosto: mujeres dignificadas

Maité Rivero recibe la Medalla 60 Aniversario de las FAR, de manos de Esteban Lazo
Los diplomáticos cubanos asignados a Guinea, Sierra Leona y Liberia, durante la epidemia del ébola. De iz. a der. Antonio Pubillones, Daffne Mirabal, Maité Rivero, Pedro Luis Despaigne y Jorge Lefebre, después de recibir la Medalla 60 Aniversario de las FAR. Maité recibió este verano además, la Medalla 23 de agosto.
Gilda Fariñas Rodríguez 
Revista Mujeres
18 de agosto de 2017
La condecoración entregada en la tarde del jueves 17 de agosto y cercana a la celebración del aniversario 57 de la FMC, fue recibida por 23 mujeres con valiosa trayectoria laboral y social en el ámbito político productivo, científico, artístico, deportivo, jurídico y cultural.  Un acto solemne que estuvo dedicado al comandante en Jefe Fidel Castro y a la “presidenta por siempre” de la organización femenina, Vilma Espín Guillois.
Teresa Amarelle Boué, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y secretaria general de la Federación de Mujeres  Cubanas, junto a otros dirigentes, impuso la alta Distinción a estas mujeres que por 20 años o más, han tenido una presencia sobresaliente al servicio de la FMC. A la vez que realzan el papel de la organización que las representa.
De igual modo, el secretariado nacional de la FMC reconoció  a un grupo de compañeras que han dedicado, de manera ininterrumpida, más de 40 años al trabajo profesional de la organización. Entre las homenajeadas, figuran Mercedes Garrudo, Tamara Columbié y Mayra Díaz.
El próximo 23 de agosto, las federadas cubanas festejarán 57 años de batallas ganadas por una organización creada, justamente, para respaldar, proteger y acompañar la presencia de todas las mujeres en cada espacio de emprendimiento, creación y desarrollo social y personal. El acto central para conmemorar la fecha, tendrá lugar en la provincia de Camagüey.

Maite, una de ellas
Cuando en diciembre del año 2013, la República de Guinea sucumbió al mayor brote epidémico de la enfermedad por el virus del ébola, una mujer dirigía la sede diplomática de Cuba en esa nación africana. Para Maite Rivero Torres, era la primera experiencia como embajadora, un cargo que le tocó desempeñar en circunstancias muy exigentes.
“Llegué a ese país en 2011 y concluí mi labor en 2015. Durante ese período se desató la terrible epidemia del ébola, un acontecimiento estremecedor con el que me tocó lidiar, pues tuve que asumir la responsabilidad de velar por la protección de todo el personal diplomático que tenía bajo mi encargo. Pero de manera particular, ofrecer toda la atención que necesitó la brigada médica cubana que llegó a Guinea para combatir esa grave enfermedad. Fue un momento muy difícil, la epidemia se extendió mucho en el tiempo por lo que las preocupaciones eran múltiples. Allí, además, estaban conmigo mi esposo y mi niño pequeño,” evoca Maite a Mujeres.
Como destacada funcionaria  del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba y por la encomiable  labor que desempeñó en su misión diplomática en África, Maite Rivero recibió la Distinción “23 de agosto”, un reconocimiento que otorga la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), a mujeres de diversos sectores de la sociedad que protagonizan acciones a favor del adelanto de las cubanas y en defensa de la Revolución.
Tras recibir su medalla, Maite Rivero Torres, manifestó a esta revista sentir un profundo orgullo porque con ella va también el reconocimiento a todas sus compañeras de profesión que realizan sus funciones, muchas veces, en condiciones difíciles. Con ellas quiso compartir este homenaje.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Bombas Molotov: las buenas y las malas

Atilio A. Boron
En su acelerado proceso de putrefacción moral, los voceros de la derecha y la prensa hegemónica de la Argentina se rasgan las vestiduras ante la escalada violenta que viene teniendo lugar en los últimos días en el marco de las protestas por la desaparición forzada de Santiago Maldonado. En la ciudad de Buenos Aires y en El Bolsón los actos recordatorios al cumplirse un mes de tan deplorable suceso culminaron con graves enfrentamientos entre algunos grupos desprendidos de multitudinarias y pacíficas manifestaciones–en el caso de Buenos Aires, reuniendo a varios centenares de miles de personas en la Plaza de Mayo- y las fuerzas de seguridad. Los manifestantes se habían convocado para expresar su repudio ante la desaparición forzada del artesano a manos de la Gendarmería Nacional, a la escandalosa indiferencia del gobierno nacional –difícil de distinguir de un activo encubrimiento del crimen- y a la no menos desvergonzada actitud de la Justicia federal, que en sus averiguaciones demostró una ineptitud que se parece demasiado a la complicidad. Sería ingenuo ignorar que algunos de los desmanes y destrozos de ayer viernes fueron inducidos -e inclusive ejecutados- desde algunos oscuros rincones del aparato estatal (vulgo: “servicios”) con el objeto de desviar el foco de atención de la ciudadanía. Por eso no fue casual que poco después de ocurridos los principales titulares de la prensa, la radio y la televisión de la oligarquía mediática fuesen los incidentes y no la tenebrosa falta de información acerca de dónde está Santiago Maldonado y cuya desaparición constituye un crimen de lesa humanidad.
Centenares de imágenes dan cuenta de la agresión con bombas Molotov a gendarmes en El Bolsón, ataques con piedras y objetos contundentes a la policía en Buenos Aires, a comercios y edificios públicos y algunos privados, la erección de barricadas en la avenida de Mayo la quema de contenedores. En un alarde de mala fe y mendacidad, la derecha ahora condena sin atenuantes las tácticas violentas que durante tres meses celebraran como una esperanzadora manifestación de la vitalidad de la sociedad civil en … Venezuela. Las bombas Molotov arrojadas por los mercenarios contratados por el ala fascista de la oposición venezolana en contra de la Guardia Nacional Bolivariana no eran tales sino luminosas antorchas de libertad. La destrucción del espacio público y la propiedad privada en las calles de Venezuela eran saludables síntomas de la rebeldía de un pueblo contra la “dictadura” de Maduro. Pero ahora, en la Argentina de los presos políticos y de la criminalización de la protesta social, aquí se convierte en imperdonable pecado lo que allá era una excelsa virtud. Las Molotovs que en Venezuela prendían fuego a los agentes del orden y destruían guarderías infantiles, centros de salud, edificios públicos y privados y autobuses urbanos eran la expresión de un noble impulso democrático que se despertaba de su prolongado letargo. Aquí, la misma actitud, los mismos hechos son condenados como una conducta deleznable e incivilizada de hordas criminales que no respetan ni la ley ni el orden. Molotovs buenas, Molotovs malas.
Este doble discurso esta perversa dualidad de criterios revela el talante (in)moral de los supuestos representantes de la “democracia” y el “republicanismo” en la Argentina. En realidad y a pesar de sus reclamos no son ni lo uno ni lo otro; ni demócratas ni republicanos. Son simples ideólogos y propagandistas al servicio de los grandes poderes corporativos y de un estado de cosas insostenible, donde ocho individuos detentan tanta riqueza como la mitad de la población mundial. Gentes que ejemplifican con incomparable elocuencia la prostitución del periodismo -que por eso mismo ha dejado de serlo- y la absoluta capitulación de la “intelligentzia” liberal de este país degradada hoy a la condición de una cuadrilla de mentirosos seriales. Unos y otros tienen por misión ofuscar el entendimiento de la opinión pública, ocultar los oscuros negociados de las grandes corporaciones y sus representantes en el Estado, blindar mediáticamente a los gobernantes de turno y, en fin, distraer y embrutecer al demos con un aluvión de mentiras y toda suerte de vulgaridades televisivas –la infame cultura del “entretenimiento” urdida en Estados Unidos para mejor controlar a su población- que le impida al pueblo pensar, adquirir conciencia de su situación y luchar por la construcción de un mundo mejor.